lunes, febrero 08, 2010

El tiempo, la ansiedad y la quietud

A cada momento malo o triste, o ante un interrogante que se plantea, esperamos una respuesta, esperamos "algo" con ansiedad. Lo que parece algo infantil es algo normal, es una tendencia por inercia, queremos descubrir, queremos mejorar, queremos más.
Ahora bien acabo de vincularles la palabra tiempo y ansiedad, y si lo pensamos al revés, es más fácil; e incluso en ese razonamiento nos vamos a la tercer palabra del título. ¿Qué niño no es ansioso? ¿qué niño no salta? los más pequeños son los más ansiosos y con el tiempo llegan a "adultos" por que así los educan ellos y más tarde terminan en la quietud de la tercera edad.
El tiempo todo lo calma, todo lo mejora, el tiempo hace a la evolución, el tiempo sana. La vejez es algo del cuerpo no del alma.
Vuelvo a mirar el título y pienso en la quietud, en los monjes meditando, en un lago espejado, en dormir, en la quietud como descanso para poder seguir un nuevo día mañana.

1 comentario:

regina dijo...

Mencionaste a los monjes y no pude evitar recordar "Kung Fu Panda". Reite pero, para los entendidos del tema, esa peli de Disney presenta los fundamentos del taoísmo y los preceptos de Confucio.
En un tramo decía que nuestra mente es como el agua de un lago, de un estanque. Es por eso que para encontrar las soluciones a nuestros problemos diarios debemos procurar que esté calmo y, por lo tanto, cristalino.
A lo largo de la vida, continuando con la línea que iniciaste en tu post, pasamos de un feroz ràpido digno de mundial de rafting al màs calmo de los estanques. Dè cuál de ambos obtendremos mejores respuestas? De más está decirlo.
Lamentablemente nuestra sociedad ha perdido el respeto por nuestros mayores, el apego a sus consejos.
Tal vez volver un poquito a las fuentes nos ayude en el trayecto y nos permita alcanzar la calma que tanto nos hace falta.

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